¡Ay quesos de los ensueños!

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Con un mercado global de aproximadamente 55 mil millones de dólares anuales, el queso hilado forma parte de las grandes tradiciones alimenticias. Su origen como pasta filata tiene siglos, pertenece a las culturas del Mediterráneo occidental y oriental.

Los quesos hilados pueden ser de leche de vaca, búfala, cabra u oveja, y en su proceso de fabricación reciben un tratamiento térmico que busca fundir las proteínas y alinear sus fibras. Este proceso se llama hilado, y consiste en estirar repetidas veces la cuajada caliente.

Los quesos que forman parte de esta variedad, reciben este nombre debido a su proceso de elaboración: primero se realiza un calentamiento con agua y después se amasa para ser estirado o hilado. Algunos de los más conocidos son la mozzarella, la burrata, el provolone, y el caciocavallo.

Y pensando en quesos hilados, vean lo que encontramos.

No siempre el queso parrillero o provoleta formó parte de la tradición del asado argentino. Quien lo puso en ese lugar fue un inmigrante italiano que vivía en Córdoba, Natalio Alba.

Se trataba de un industrial que decidió unir ese queso de origen italiano con la tradición de la parrilla argentina en la década del 30 del siglo XX.

Alba era un inmigrante italiano, de la región de Calabria, que luego de desembarcar en Buenos Aires llegó a la provincia de Santa Fe en 1938 y se afincó en el pueblo de San Jorge.

Y además, la página de la quesería que ya identificaremos informa: Nos dedicamos a producir Quesos Provoleta parrillera de pasta hilada y Quesos Duros de alta calidad con un exclusivo toque artesanal. Nuestra fábrica está ubicada en Rufino, provincia de Santa Fe, en una de las principales cuencas lecheras del país y nos proveemos de los mejores tambos en la zona.

Se trata de la marca Nonna Pia, que comenzó a producir en Córdoba en 1984, hasta trasladarse a sus actuales establecimientos santafecinos.

Probamos sus provoletas – esa suerte de mestizaje al que ya hicimos referencia, entre la cultura italiana del provolone y la argentina con su pasión por las parrillas-, y para esta ocasión su Queso de campo hilado y ahumado, un verdadero hallazgo. Lo recomendamos.

Se trata de un producto que se puede adquirir a precios razonables en algunos de los aún sobrevivientes pero buenos almacenes de cercanías – en Buenos Aires quedan pocos pero hay que buscarlos -, en tiendas que se autoproclaman gurmé – en éstas un poco más caros y porque sí-  y en los, ya saben lo que pensamos de ellos, en los malditos supermercados, que son oligopólicos y agentes de gran responsabilidad en la carestía alimentaria que sufrimos los argentinos.

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