«La alegría es una buseca enlatada»

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Lindo nombre para una novela, fue el comentario con el cual el escritor y agudo crítico cultural santafecino Daniel Rafalovich comentó una foto publicitaria de 1962 por él publicada en sus cuentas de redes sociales. Y nos inspiró y además la verán aquí editada.

Sintonizamos en el Youtube a la banda de rocanrol La Renga y escuchamos:

Sirvió un menú muy complicado entre narcisos y playboys que vomitaba la pantalla Argentina…Aflojando el almidón del cogote para poder tragar dio la receta rebuscada de una torta color caca, Para el té poder acompañar…Aflojando el cinturón al chancho para no reventar…Y yo me quemo hasta los dientes, mi manjar está caliente, se cocinó la realidad…Vamos todos a la mesa que esta noche vamos a cenar…Buseca y vino tinto…Buseca y vino tinto…Buseca y vino tinto…Esta noche, nena te invito a morfar…Pidió postre con cereza, delicada la burguesa y anunciaba un lindo comercial que donaría las sobras y los huesos a la prosperidad…Buseca y vino tinto…Buseca y vino tinto…Buseca y vino tinto…Esta noche, nena te invito a morfar

Estamos en invierno. Entonces fuimos a la cocina a por nuestro plato proveniente de Italia (büsèca) pero nacionalizado sobre ambas orillas del Río de la Plata, es decir más yorugua y argento que la pasión por el fulbo

Con un kilo de mondongos recortados; un par de chorizos parrilleros (de cerdo) desgrasados en agua hirviente y cortados en rodajas finas; una morcilla desarmadilla; unos 200 gramos o algo más de panceta salada o ahumada, cortada como si gemas fuesen; un chorizo colorado medio machacado; un cuarto kilo más o menos de porotos blancos y otro de garbanzos ya blandos por el remoje durante horas; dos cebollas convertidas en picadillo, lo que también debería sucederle a unas cuatro o cinco zanahorias; abundantes tomates triturados; aceite de oliva; caldo colado de huesos de vaca y chancho con verduritas; pimentón, ají molido, pimienta blanca y sal, a gusto…

Un gran y majestuoso sofrito con todas las vituallas, menos el mondongo, los porotos, los garbanzos, los tomates triturados y el caldo…Cuando la sartén u olla luzca pintona, ahí van los mondongillos, que previamente debieron ser desgrasados en agua hirviente como hicieran con los chorizos y cocinados en caldo; los porotos y los garbanzos, las trituraciones del rojo fruto americano, un algo del caldo y las sazones…¡Qué se cocine hasta que espese y tened prontas algunas botellas de los tantos buenos tintos pendencieros que dan nuestras tierras, que donde comen cuatro lastran seis…!

Por supuesto, jamás darle bola a las busecas enlatadas, y que don Rafalovich tenga claro que la novela de su imaginación, burlona y si se quiere con un toque existencialista y con un guiño a Roberto Arlt, sí que debe ser escrita.

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