¡Aleluya llegaron los alcauciles…egipcios ellos, parece!

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Pero buenos que son si acaso los producidos por estas tierras son más que muy buenos; sólo es cuestión de dar con ellos entre tantas ofertas de verdulería que dejan que desear.

Y cómo en estación están, en los tenderetes verduleros de todo tipo por estas tierras aparecieron.

Por eso estas líneas.

Un informe gubernamental sobre producción agrícola nos dice.

La alcachofera, alcachofa, alcacil o alcaucil, entre otros numerosos nombres, es una planta herbácea conocida y apreciada desde la antigüedad, siendo su origen Etiopia y Egipto, difundiéndose hacia Europa Mediterránea y posteriormente, a América.

Es una hortaliza de invierno, con una temperatura óptima de crecimiento entre 16 y 18 ºC y como toda planta en roseta necesita recibir una apropiada vernalización o acumulación de horas de frío para pasar del estado vegetativo al reproductivo, siendo las temperaturas de 8-9 ºC las que marcarían el cambio de fase.

El alcaucil se introdujo en la zona rioplatense en el siglo pasado, justamente de la mano de inmigrantes provenientes de la región Mediterránea, distribuyéndose desde allí al resto del país. El partido de La Plata (provincia de Buenos Aires) concentra la mayor parte de la producción de alcauciles a nivel nacional y es donde se ensayaron y consolidaron los diferentes materiales genéticos que ingresaron al país.

Y he aquí una receta…

Cuatro alcauciles con las puntas cortadas hasta casi la mitad y sin las hojas exteriores más gruesas

El jugo de medio limón grande o mediano

Un cuarto litro de agua, más otro poco para remojarlos

Una cucharada de perejil fresco picado

Tres cucharadas de menta fresca picada

Un diente de ajo picado

Dos cucharadas de pan rallado

Dos cucharadas de aceite de oliva extra virgen

Sal y pimienta a gusto

Entonces…

Mezclar el jugo de limón con el agua en un bol para que se remojen los alcauciles, dejándolos allí mientras preparas la mezcla de hierbas.

Aparte, ligar el perejil, la menta, el ajo, el pan rallado, una pizca de sal y un poco de pimienta molida.

Escurrir bien los alcauciles. Abrirlos lo mejor posible y rellenarlos con la combinación de hierbas.

En una cacerola profunda, de tamaño mediano, poner los alcauciles con la parte cortada plana boca abajo, distribuyéndolos pegados unos a otros, de modo que los tallos queden hacia arriba. Cubrirlos con el aceite de oliva y el agua.

Añadir sal y pimienta. Tapa la cacerola y cocinar durante hasta que los alcauciles estén tiernos (unos 45 minutos aproximadamente).

Servirlos calientes…Con buen pan y el mejor vino tinto posible.

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