Más carnes y comida chatarra en China: alertas y prevenciones

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Al acceder al artículo La dieta cambiante de China: la clase media sigue una dieta rica en grasas y menos saludable, que los colegas Yvaine Ye y Jack Leeming publicaron el 1 de julio pasado en el sitio Tiempo de de crisis, en Tomate se nos ocurrió recurrir a ciertas referencias al respecto. Sobre comidas chatarra en el milenario país, y sus consecuencias.

Recordamos, por ejemplo, que hace más de 20 año, en textos de la Cátedra Libre Soberanía Alimentario de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) se consideraba el modelo hegemónico de monocultivo sojero en Argentina y en la región tenía como motor la avidez importadora de China por ese producto de la tierra y sus derivados, pues en parte preponderante eran destinados a la alimentación del ganado. Hacía años que China había planificado la creciente sustitución de proteínas vegetales por animales, para potencias la calidad riqueza alimentaria de su población.

Cabe recordar que en 1985, el estadounidense Marvin Harris, uno de los antropólogos de la alimentación más significativos, en su libro Todo para comer, daba cuenta de significado económico, alimentario y cultural del consumo de carnes y de proteínas animales en general.

Y recurrimos a Juance Lina, quizás el mejor cocinero de la culinaria china en Buenos Aires, y estudioso de la coquinaria y las prácticas alimentaria de su país de origen, para que nos facilitara algunas observaciones sobre la cuestión.

Y nos comento:

La dieta de la gente de nivel social medio y bajo esta siendo afectada por la comida chatarra, de creciente introducción en el mercado alimentario chino. Los más afectados son los chicos y adolecentes, con consecuencias y secuelas para la salud en sus vidas adultas.

Respecto de algunas afirmaciones sobre las dietas de la región oeste de China, me atrevo a comentar que se trata de una región muy habituada al consumo de carnes, a partir de los años ’60, una vez superadas las hambrunas que habían sufrido.

Se trata de un área del país en la que los alimentos básicos suelen ser a base trigo y  carnes y durante mucho tiempo no solían registrarse altos índices de enfermedades cardiovasculares

También es importante señalas que, en China aún persiste, sobre todo en los sectores más populares, una tendencia a favor de las dietas tradicionales, simples y con gran consumo de vegetales, apelando a una costumbre milenarios: la de las sopas. Entre esas familias, que son millones, se insiste en el consumo de comidas casera, evitando en lo más posible la concurrencia a restaurantes y casas de comidas.

Ahora sí, entonces, el interesante texto de los colegas Yvaine Ye y Jack Leeming:

Los datos muestran que la clase media china sigue una dieta rica en grasas y menos saludable, una tendencia que se refleja en el aumento de las enfermedades cardíacas y la obesidad infantil.

Feng Jing está trabajando para mejorar la dieta de su madre. “Mi ciudad natal está en la parte occidental de China”, dice ella. “En esa zona la gente come mucha carne: alrededor del 80% de su dieta es carne y trigo. Entonces, cuando las personas llegan a los 60, a menudo contraen muchas enfermedades como la diabetes”.

Jing, que es periodista independiente y dirige un podcast de nutrición desde su casa en Shanghái, en el este de China, dice que los libros de dietas que le dio a su madre no le cayeron bien al principio. Pero el cambio se produjo, aunque lentamente: después de que la madre de Jing visitara Shanghái y se quedara unos meses, empezó a comer más verduras.la dieta china combina comida baja en grasa y alimentos yin & yang.

En Shanghái, dice Jing, “ella visita el mercado húmedo y puede comprar todo tipo de vegetales. Está un poco preocupada de que cuando regrese a su ciudad natal, no encuentre tantos”.

La madre de Jing es una excepción. En general, la gente en China no termina las verduras en sus platos. La clase media del país está disfrutando de un rápido ascenso, con más acceso a proveedores de comida chatarra y menos énfasis en una alimentación saludable. Estos cambios en la dieta se están dando a conocer en la demografía sanitaria del país.

Desde la reforma económica de China a fines de la década de 1970, el ingreso disponible de las personas (la cantidad de dinero que queda para gastar y ahorrar después de impuestos) ha aumentado más de 130 veces tanto para los hogares rurales como urbanos (sin tener en cuenta la inflación). En 1978, un hogar urbano tenía un ingreso disponible promedio de 343 yuanes (202 dólares estadounidenses en ese momento). Para 2021, eran más de 47 000 yuanes ($7288 al tipo de cambio de 2021. El crecimiento de los ingresos condujo a una clase media más rica y a un cambio en la dieta tanto en la China rural como en la urbana.

“Durante los últimos 40 a 50 años, la ingesta nutricional general de la población ha aumentado”, dice Lijing Yan, investigadora de salud global de la Universidad Duke Kunshan cerca de Suzhou, China. “Aumentó el consumo de carne, aceite y azúcar, y la tendencia es similar tanto para los residentes urbanos como para los rurales”, dice.

Componentes dietéticos

Los chinos están consumiendo significativamente más carne que hace 30 años. Se estima que la persona rural promedio comía alrededor de 12 kilogramos de carne en 1990, una cifra que se había más que triplicado para 2021. Durante los últimos 30 años, tanto los hogares urbanos como los rurales vieron una reducción en el consumo total de granos, del 35% en comunidades rurales y 4,5% en las urbanas, a medida que otros alimentos se hicieron más prominentes.

Las encuestas nacionales de nutrición han estimado que la ingesta energética promedio de los carbohidratos disminuyó del 62,6 % en 1991 al 50,6 % en 2015, y durante el mismo período, la proporción promedio de la ingesta energética de las grasas aumentó del 24,0 % al 35,8 %, una cifra similar a que en países occidentales como los Estados Unidos .

Obesidad infantil

China tiene una de las proporciones más altas del mundo de sobrepeso y obesidad entre los niños menores de cinco años. Alrededor del 8,3% de las personas de este grupo de edad en China (aproximadamente 5 millones de niños) tenían sobrepeso u obesidad en 2020, y la proporción sigue aumentando. La cifra es mayor que en países como Brasil (7,3%) pero ligeramente menor que en Estados Unidos, donde la proporción es del 8,8%. La cifra global es del 5,7%.

Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad infantil se asocia con un mayor riesgo de problemas respiratorios y fracturas, y una mayor probabilidad de discapacidad y muerte prematura en la edad adulta.

Ingesta de sal

la dieta china combina comida baja en grasa y alimentos yin & yangLos habitantes de China tienen uno de los consumos de sal más altos del mundo. En promedio, los adultos consumen casi 11 gramos por día. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos limiten el consumo de sal a menos de 5 gramos al día. Los niveles elevados pueden provocar presión arterial alta, que se asocia con muchas enfermedades cardiovasculares, incluidos ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Monique Tan, investigadora de salud pública de la Universidad Queen Mary de Londres, dice que el alto consumo de China se debe en parte a su tradición de consumir verduras conservadas en sal. Además, dice, el aumento en el consumo de alimentos procesados ​​y de restaurantes es una preocupación.

En China, la enfermedad cardiovascular (ECV) afecta a más de 300 millones de personas. Las ECV son la principal causa de muerte y representan el 40% de la mortalidad en el país. Entre 1990 y 2015, las tasas de casos de ECV casi se duplicaron en China.

Reconociendo la gravedad del desafío, el gobierno chino ha hecho del control de las enfermedades cardiovasculares una prioridad en su plan nacional de atención médica, conocido como Healthy China 2030, que anunció en 2016.

El gobierno se comprometió a reducir la tasa de mortalidad por ECV en más de la mitad para 2030, a menos de 190,7 muertes por cada 100.000 personas.

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