El fragor del champán…únicos y juntos…Mercedes Sosa y Goyeneche

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En tiempos de voces vacías que aturden, cuando el dramatismo de la verdad es reemplazado por hologramas caricaturescos del discurso, ellos no salvan; como lo hace ese vino con estrellitas frescas, birujíes…El champán, tantas veces para el regocijo y la parranda, otras para el olvido.

Ya lo oirán, pero en 1994, Mercedes Sosa y Roberto Goyeneche se encontraban en un estudio de grabación para cantar, juntos…

Rara…como encendida te hallé bebiendo linda y fatal…Bebías y en el fragor del champán, loca, reías por no llorar…Pena me dio encontrarte pues al mirarte yo vi brillar tus ojos con un eléctrico ardor, tus bellos ojos que tanto adoré…Esta noche, amiga mía, el alcohol nos ha embriagado…¡Qué importa que se rían y nos llamen los mareados!…

Cada cual tiene sus penas y nosotros las tenemos…Esta noche beberemos porque ya no volveremos a vernos más…Hoy vas a entrar en mi pasado, en el pasado de mi vida…Tres cosas lleva mi alma herida: amor… pesar… dolor…Hoy vas a entrar en mi pasado y hoy nuevas sendas tomaremos…¡Qué grande ha sido nuestro amor!…Y, sin embargo, ¡ay!, mirá lo que quedóLos Mareados (1942), de Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo.

Nadie lo supo entonces, pero aquella fue la última grabación de “el Polaco, entrañable, eterno, como “la Negra”. Y esta edición de Tango a la parrilla es un homenaje a ellos y al arte, el canto y la música, que nos ayudan a vivir.

Y también, ya lo oirán, pero como no escribirlo aquí…Él casi que se despide con una mueca de chafaldita burlona…Ya sólo tomaba leche Cindor.

A ella y a él, ¡salud!

 

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