Kombucha: la moda de un brebaje más viejo que el mismísimo Cristo

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Estamos entre quienes creen que el planeta morfi vive a merced de las modas y por ende de los buenos negocios para sus auspiciantes, las oxigenen y promueven.

Para sus labores ellos cuentan con la prensa, la que más o menos guarda cierta seriedad profesional, y la otra, la de los dizque periodistas gastronómicos; tanto en medios tradicionales como digitales.

Y qué decir, aunque bueno es recordarlo una vez más, con la complicidad a veces boba de los sabiondos con ínfulas exhibicionistas en las redes, y sobre todo con los mercachifles del nuevo siglo: los influencers.

Y ya que estamos con palabras de otras lenguas – también pasión por estas comarcas – uno de los argumentos de los propaladores mediáticos de tendencias, que le dicen, es justamente que se trata de un  renglón bebible de la healthy food. No vaya a ser que se diga y escriba comidas saludables.

¿Pero es acaso saludable la kombucha, más allá de su probable inocuidad?

Un informe reciente de la nutricionista estadounidense Katherine Zeratsky, publicado por el sitio del hospital Mayo Clinic, de Estados Unidos dice lo siguiente.

El té de kombucha es una bebida fermentada hecha con té – hongo manchú, hongo de té u hongo chino – con azúcar, bacterias y levaduras (scoby) . Para hacer la bebida, primero, las bacterias y la levadura deben crecer juntas para formar un cultivo. Ese cultivo se agrega al azúcar y al té. Luego, se deja fermentar la mezcla. El resultado final es un líquido que tiene vinagre, vitaminas del grupo B y muchos otros tipos de ácidos, incluidos los aminoácidos.

Sus defensores afirman que el té de kombucha ayuda a prevenir y tratar enfermedades, desde la presión arterial hasta el cáncer. Según unos pocos estudios, el té de kombucha puede aportar beneficios similares a los que aportan los suplementos probióticos.

Sin embargo, esos estudios aún tienen poca validez como estudios médicos y hay que tener en cuenta los riesgos.

El té de kombucha ha causado malestar estomacal, infecciones y reacciones alérgicas en algunas personas. En resumen, no hay suficientes pruebas de que ese té tenga los beneficios para la salud que algunos afirman.

En China fueron halladas escrituras de dos siglos antes de la llamada era cristiana en las que se menciona el uso de esa variedad de té. A comienzos del siglo XX, se trataba de una infusión popularizada en la Rusia zarista.

Cien años después comenzó a difundirse por toda Europa y Estados Unidos. En las últimas décadas fue transformándose en moda.

También en Argentina, donde la Resolución Conjunta 1/2022 de la Secretaría de Calidad en Salud y la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional declaró la incorporación de esa bebida al Código Alimentario a solicitud de la empresa Natural Market S.A.S. Hasta 2001 la kombucha había estado prohibida.

Aún no son muchas las tiendas locales en las que se puede adquirir, aunque por Internet hay ofertas en distintas variedades y con diversos precios, que van de los dos mil a los casi siete pesos por unidad, al menos la cierre de este texto, pues en el desquicio inflacionario en que vivimos sólo podemos contar con incertezas…pero las modas siempre conforman buenos negocios.

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