Dos experimentos chinos pero cocoliches: tofu, sardo y vino… y mejillones

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Seremos claros desde el principio. Lo anunciado tiene patente argentina porque el chino Juance Lin cocina en Buenos Aires, y para suerte de los habitantes de esta capital barrosa, porque es un verdadero mago del Wok.

El mejor cocinero asiático de por estas tierras atiende en su local de la calle Salguero 537, en el barrio de Almagro, y pueden ubicarlo en las redes (La cocina de Juance) y contactarlo por WS al 11 5386 1298…

Y decimos cocoliche, para usar la denominación que uno de nuestros tomateros hace mucho eligió a la hora de designar aquello que se explica en tanto mestizaje de culturas…y de cocinas.

Ahora sí…

Nos gustaría dejar que las fotos hablasen por sí mismas pero nos vemos en la obligación, como siempre, de algo escribir.

Llegamos al reducto del mago una tardecita de fines de otoño, que no para comer sino para departir un rato con sus colaboradores imprescindibles, el Capitán Palito, también chino el hombre, y Alfredo, más argentino que Maradona y Pascualito Pérez, cada uno con sus respectivas genialidades.

¿Pero qué aconteció? Aconteció que Juance al ratico nomás dice…La Diosa fortuna, o la Reina casualidad, no sé cuál de las dos, vean lo que logró. Y allí mismo nos acercó dos cuencos breves, uno con tofu ahumado y apenas si sazonado con pócimas de su cocina, frías; otro con pequeñas raspaduras aunque gruesas de queso sardo maduro; y una botella de tinto Cabernet Fran, y unos vasos, claro…La idea fue: un bocado de tofú, un trago de vino y luego un algo de sardo…y así un tiempo que se fue extendiendo…¡Magia gloriosa de los sabores!

Pocos días después, sonó el celular…Oigan, que llegaron mejillones y de los buenos…Y hacia lo de Juance volvimos, sí esta vez a cenar.

Qué abiertos y con jugos acidos…qué más luego en picantes y qué al rato otra vuelta de tuerca, con hebras vegetales…y nuevamente, pero en un salteado sólo posible por manos de alquimistas cocineros…El vino fue Sauvignon Blanc refrescado y también un Moscatel de Alejandría

Si llegase a ser que dios existe, pues ahí esa noche se hizo presente…

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