Para recordar aquellas fogaratas, aquí unos espaguetis de San Juan

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¿Se acuerdan que las bestias de la dictadura (la del general Juan Carlos Onganía, en el ’66; una dictablanda comparada con las del ’76-’82) habían prohibido las fiestas de san Juan con sus fogatas?…¡Uyyy, no demos ideas, pues sin las armas pero cono lo votos, otra vez las bestias nos habitan!

Hecha la advertencia, entonces con ustedes una receta para la pasta que si no la disfrutaron la semana pasada, cuando el día del santo, aún están a tiempo para hincarles el diente cualquiera de estas próximas noches, que, pasado “el veranito”, frías vienen con sus ánimas oscuras.

Pero antes algunos comentarios de la memoria.

La costumbre de encender fogatas a fines del mes de junio se remonta, según los estudiosos, a la prehistoria. Los grupos humanos del Neolítico celebraban ese ritual en el solsticio de verano (del hemisferio norte), hecho astronómico que marca el momento en que los días comienzan a acortarse. Rito mágico cuyo propósito era que retornase el calor vivificante y germinante del sol, perduró durante la difusión del cristianismo mimetizándose con festividades sacras como el nacimiento de San Juan Bautista (24 de junio) y el martirio de San Pedro y San Pablo (29 de junio).

Las diferentes corrientes inmigratorias que poblaron América trajeron consigo sus tradiciones culturales reproduciendo, en sus nuevos hogares, las festividades del solar originario y en todos los barrios de Buenos Aires florecieron las llamadas “fogaratas”.

Los vecinos de La Boca, de origen mayoritariamente genovés, reprodujeron la celebración desde muy temprano en su historia, aunque las características físicas del barrio alertaban en su contra.

Las casas de madera y chapa y la vecindad de talleres y depósitos con materiales inflamables eran una permanente amenaza y los devastadores incendios, una memoria siempre presente, como ha quedado registrado en más de un óleo de Quinquela Martín. Así lo recuerda el sitio oficial del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Por este motivo, los lugares preferidos para erigir las piras fueron la ribera, las plazas o las calles más amplias, a pesar de las prohibiciones y advertencias en contrario de las autoridades, por lo que siempre contaron con la atenta vigilancia de los bomberos.

La dictadura militar iniciada el 28 de junio de 1966 prohibió las fogatas, como también casi toda expresión de cultura popular callejera, y la tradición decayó en las siguientes y agitadas décadas.

Con la recuperación de la democracia se inició también un proceso de rescate de dichas tradiciones culturales y hoy en día, en muchos barrios porteños, asistimos a la laboriosa recolección de muebles y trastos viejos y a la confección de muñecos para coronar la pira, y por último, concurrimos armados de un tenedor para pescar la papa o batata asada de entre las brasas; nos reunimos, en fin, en torno al hipnótico fuego como lo hicieron miles de años atrás nuestros antepasados.

Ahora sí, nuestros espaguetis, que en verdad se los pedimos prestados a la publicación italiana Giornale del Cibo.

Es un primer plato muy sencillo: espaguetis con una salsa a base de tomates, aceitunas, anchoas, alcaparras y orégano. Me refiero a los espaguetis alla San Giovannino , también llamados alla San Giuannidd , un manjar típico de Apulia que nació durante las famosas cenas nocturnas de espaguetis. ¿Alguna vez te has encontrado en la típica situación en la que el hambre se apodera de ti y buscas un plato rápido para preparar con solo unos pocos ingredientes? La tradición, de hecho, dicta que se preparen la noche del 23 de junio, aunque están deliciosos a cualquier hora del día.

¿Algo parecido a la putanesca, no?…Pues bien, con vino tinto y por la fogarata, ¡salud!

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