Ola de cierres sacude a la cadena Pizza Hut y ojalá el viento se las lleve a todas

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En mayo de 2018 el colega Carlos Manzoni, de diario porteño La Nación, escribía: Llegaron a la Argentina, país pizzero si los hay, con todas las ganas de comerse el mercado. Pero pronto comprobaron que el consumidor local era muy especial a la hora de elegir ese invento italiano que, básicamente, consiste en una masa cubierta con muzzarella. Primero Pizza Hut, en 1983 (luego reincidiría), y más tarde Domino´s, a mediados de los noventa, intentaron hincarle el diente a un negocio que les fue tan esquivo como ingrato.

En agosto del ’21, otra colega, María Florencia Pérez escribía en el diario Clarín, otro de los rotativos emblemáticos del poder aquí: Un transeúnte que camina apurado mientras engulle una porción XXL de pizza doblada al medio para que no se derrame la mozzarella y el pepperoni. Esa postal que a priori parece neoyorquina, a partir de esta semana será posible en nuestra mítica avenida Corrientes…Abre sus puertas la primera sucursal argentina de la famosa cadena estadounidense de pizza de estilo neoyorquina, Sbarro.

Se trata de una firma nacida en el barrio de Brooklyn en 1956. Sus fundadores, los inmigrantes napolitanos Gennaro y Carmela Sbarro, empezaron con un local de productos comestibles y a fines de los años sesenta inauguraron un restaurante que devino en pizzería. “Es una marca líder dentro de la pizza neoyorquina. Crearon la venta por slice (porción) y hoy ya tienen 1000 franquicias en todo el mundo con una proyección de 70 aperturas anuales a nivel global”, detalla José Graneros, director de Sbarro Argentina. Detrás de la llegada de la marca, se encuentra Desarrolladora Gastronómica, dueña de las pizzerías Kentucky y los restaurantes Dandy.

Esta última. la Sbarro, se encontró con una ciudad y un país ya abierto de brazos a la llegada de pizzas de otros puertos, especialmente a la original de Nápoles y pero también de Roma y más.

Desde la moda signado por un corte etario y clasista – sobre todo jóvenes con disponibilidad de recursos par ofertas de productos más caros pero no siempre de mejores calidades, se impusieron como modas ante la pizza porteña, que resiste y todo indica saldrá victoriosa (ojalá y más allá de que sus pizzería deben ajustar la puntería en todo el contenido de sus propuestas).

Todo eso a cuento de que, hace pocos días, otro matutino, Ámbito Financiero, contó que la vieja Pizza Hut capotó.

Escribió ese diario: El cierre de cadenas históricas suele explicarse por una combinación de costos, hábitos y competencia feroz. En un mercado donde se mueven millones, una mala racha en ventas puede acelerar decisiones drásticas. Eso es lo que pasa ahora con una marca que marcó a generaciones. Aunque la noticia suena terminal, el recorte responde a una estrategia de reordenamiento más que a una desaparición total. La compañía detrás de la pizzería busca concentrar recursos en los puntos que mejor rinden y ajustar su operación para seguir siendo relevante.

Y nos cuenta luego, en un texto que pasamos a reproducir…

La cadena Pizza Hut confirmó que cerrará alrededor de 250 sucursales durante la primera mitad de 2026. La medida se focaliza en locales que venían mostrando resultados por debajo de lo esperado y que no lograron sostener los costos propios de cada establecimiento.

Detrás de la marca está Yum Brands, el mismo grupo que controla KFC y Taco Bell. Desde esa estructura, el cierre se enmarca en un plan interno llamado “Hut Forward”, pensado para optimizar la operación y actualizar la experiencia del consumidor.

Entre los factores que explican el ajuste aparecen señales claras del mercado: una caída de las ventas comparables en Estados Unidos durante 2025, una competencia cada vez más dura en el segmento de pizza y comida rápida, y un cambio de hábitos que empuja formatos más ágiles o directamente centrados en el delivery.

La franquicia, una de las más famosas del mundo en el rubro de las pizzas. Aunque el número impresiona, el recorte no representa un derrumbe general de la red: esas 250 sucursales equivalen a cerca del 3% de los locales que Pizza Hut tiene en Estados Unidos. Por eso, el mensaje de la empresa apunta a una reconfiguración para priorizar mercados más rentables.

El plan también busca reconstruir una marca con historia. Pizza Hut se fundó en 1958 y forma parte de una red global que supera los 20.000 establecimientos, un dato que muestra la escala y, a la vez, el desafío de sostener consistencia y eficiencia en tantos puntos distintos.

Además, esta etapa abre interrogantes hacia adelante. La reestructuración incluye la evaluación de una posible venta de la marca, una alternativa que sus directivos reconocieron públicamente durante 2025. En ese escenario, los cierres funcionan como una señal: menos dispersión, más foco y una apuesta por volver a crecer desde donde mejor funciona.

Yum Brands, con sede en Louisville, Kentucky, anunció en noviembre que estaba llevando a cabo una revisión formal de opciones para Pizza Hut, que ha enfrentado dificultades con negocios anticuados y una creciente competencia. Las ventas en los restaurantes de la cadena en Estados Unidos, o ventas en ubicaciones abiertas al menos un año, cayeron un 5% el año pasado, según Yum.

El rival Domino’s, la mayor empresa de pizza del mundo, aún no ha publicado sus ganancias anuales completas, pero sus ventas en las mismas tiendas de Estados Unidos aumentaron un 2,7% en los primeros nueve meses del año pasado. El CEO de Yum, Chris Turner, dijo el miércoles pasado que la empresa planea completar su revisión de opciones para Pizza Hut este año. Se negó a compartir más actualizaciones sobre el proceso.

Pizza Hut terminó 2025 con 19.974 tiendas a nivel mundial, lo que fue 251 menos que el año anterior. Pizza Hut abrió casi 1.200 tiendas en 65 países el año pasado, pero los cierres superaron esa cifra. Yum dijo el miércoles que Pizza Hut planea más aperturas globales en 2026, pero no ofreció detalles.

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