¡Que salga una fainá para dos vecinos distantes!

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Algunos los llaman primos pero se llevan como perro y gato. Sí que fueron vecinos cuando jovencitos pero luego tomaron distancia, uno se quedó al Sur, el otro piantó al Norte. Aunque a veces iracunda, al fin y al cabo Tomate siempre aspira al entendimiento, a las buenas maneras; por eso es que al Pejerrey Empedernido se le ocurrió que un tal Gallina Descolocado, novel activista en Redes sobre menesteres del mundo fútbol, pueda echar mano de este espacio como un guiño de olvido a viejos rencores y saludar a sus vecinos distantes, los bosteros, con el recuerdo de una vieja historia.

Entonces que el Gallina Descolocado tome la palabra, mejor dicho la tecla para la escritura, porque él mismo admite que si existe en Buenos Aires una entidad con capacidad de sintetizar fútbol y comer popular entre sus habitantes, esa se llama Club Atlético Boca Juniors, Boca, Boquita, los bosteros

Como Gallina Descolocado que soy – tanto que deseo que Boca gane la Libertadores ’26 para el bien de Román, que da batalla contra los zares de la propiedad privada – os contaré una historia que viene de viejo y quizá sirva como ejemplo estelar de lo que en el párrafo anterior acaba de enunciar mi anfitrión, que a los asuntos de la pelota, los taquitos y los caños muy rara vez se dedica, tal vez por sobre ello poco entienda.

Lo vi al pibe por la tele antes de un partido. Hincha del Xeneize, dijo ser Pedrín el fainero y lucía como el original.

Y lo que sigue lo tomé de uno de los tantos y apasionados sitios bosteros que circulan ustedes ya saben por donde…

Estereotipo del inmigrante italiano de los años 30, Pedrín el fainero es un personaje algo excedido de peso, con bigotes tipo mostacho y que porta delantal blanco, camiseta xeneize y un cuchillo de cocina listo para cortar la pizza que lleva en una bandeja.

Pedrín nació en 1940 como personaje de un radioteatro llamado Gran Pensión El Campeonato. El programa, auspiciado por Jabón Federal y transmitido por Radio Belgrano, iba los domingos de 12.30 a 13.30 para tratar con bastante humor la previa de cada fecha del campeonato de fútbol.

Los protagonistas eran los inquilinos de una pensión, quienes respectivamente representaban a cada uno de los clubes que participaban en la Primera División. Y Pedrín, obviamente representaba a Boca.

Los inquilinos luchaban entre sí por ganar el amor de la esquiva Miss Campeonato, la hija de la dueña de la pensión. La idea cerraba con que al final de cada año, el pensionado que representaba al campeón del fútbol argentino obtenía el visto bueno de la muchacha y se terminaba casando con ella.

Pedrín el fainero fue interpretado por Félix Muttarelli y como en el primer año del radioteatro (1940) el campeón fue Boca, tanto personaje como programa tomaron una popularidad impresionante.

Hubo casamiento de Pedrín y Miss Campeonato en plena Bombonera, cosa que terminó derivando en la tradición de ver a una novia presente en cada vuelta olímpica.

El programa Gran Pensión El Campeonato se transmitió entre 1940 y 1952. Además de los días domingo, también supo ir los jueves de 21 a 22 analizando los partidos del fin de semana anterior. Las intervenciones de Pedrín eran las más esperadas y pasó lo que tenía que pasar. El personaje trascendió la radio.

En 1952 un ya grande Félix Muttarelli se vistió de Pedrin el Fainero para mandarse en una gira por el interior entregando banderines autografiados por él. A comienzos de los 60, Gran Pensión El Campeonato tuvo su versión televisiva y Pedrín fue interpretado por Eddie Pequenino. El mito siguió creciendo y terminó convirtiéndose en un ícono boquense por excelencia.

Años más tarde, décadas del 60 y 70, un maestro pizzero con mostacho y todo, se apostaba en la Bombonera para vender pizza al tomate y fainá cortada a cuchillo antes y después de los partidos.

La tradición de festejar un triunfo de Boca comiendo pizza quedó grabada a fuego para siempre.

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