Llegaron los alcauciles y aquí una vieja receta de la cocina romana judía
Los alcauciles o alcachofas son hortalizas muy populares en la cocina italiana, y más aún en la región del Lacio. Carciofi alla Romana es uno de los dos platos de alcachofas más representativo de esta parte de Italia. Así las presenta la página de la legendaria empresa SanPellegrino, de la cual tomamos lo que sigue.
Las alcachofas, en italiano «carciofi», son nativas de la zona Mediterránea. Egipcios, persas y griegos las usaban en sus cocinas.
Los Carciofi alla Romana va de la mano con los Carciofi alla Giudia, como los dos platos de alcachofas más famosos de la cocina romana. Carciofi alla Giudia, literalmente quiere decir al cachofas «al estilo judío’, y es un plato de alcachofas de la cocina romana-judía, originario del barrio judío de Roma del siglo XVI. En este plato, las alcachofas se aplanan y fríen en aceite. Considerando que el aceite era un producto caro en aquellos días, este plato se conoce como la versión ‘rica’ de las alcachofas. Por su parte los Carciofi alla Romana, con sus ingredientes comunes de cada día, se conocían como ¡las ‘alcachofas de los pobres’!
Escoger una cacerola honda con un diámetro que permita poner cuatro alcachofas ajustadas entre ellas para cocerlas adecuadamente.
Exprimir el jugo de medio limón en un bol con agua. Cortar los alcauciles a la altura de hojas más duras y ponerlos en remojo durante un rato para que conserven su color.
En un tazón pequeño, mezclar perejil, menta, y ajo, todo bien picado; una cucharada de pan rallado, una pizca de sal y un poco de pimienta molida.
Escurrir bien las alcachofas, una por una, eliminando el exceso de agua. Abrirlas y rellena el centro de cada una con la mezcla de hierbas.
En una cacerola profunda, de tamaño mediano, ponerlas con la parte cortada plana boca abajo, distribuyéndolas pegadas una a otra, de modo que los tallos queden hacia arriba. Verter aceite de oliva el aceite, y seguidamente agregar el agua. Sazonar con sal y pimienta a gusto de cada uno. Tapar la cacerola y cocer durante unos 30 minutos o hasta que los alcauciles estén tiernos. Sírvelas calientes o a temperatura ambiente.
Buen pan y mejor vino.
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