La migración transforma la cultura alimentaria urbana
Flujos humanos introducen, mezclan y resignifican alimentos y consumos, generando nuevas identidades y dinámicas sociales en espacios urbanos como Ciudad de México. Un texto tomado del sitio Gaceta UNAM, de México.
Diana Saavedra
Los migrantes actúan como agentes de cambio social y promotores en la introducción y circulación de productos o hábitos alimentarios. Al trasladarse, llevan consigo a su nuevo lugar de residencia aquellos alimentos que consideran indispensables, coincidieron expertos al participar en la primera sesión del seminario virtual “La ciudad y sus patrimonios”, organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC).
Wilfredo Alaniz Pérez, investigador posdoctoral del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), destacó que los procesos de movilidad humana y sus diversas formas de desplazamiento, ya sea de manera regular o irregular, influyen directamente en la experiencia de vida de quienes participan en éstos, en los cuales hay una gran desigualdad.
El también investigador del Seminario Universitario de Estudios sobre Desplazamiento Interno, Migración, Exilio y Repatriación recordó que el concepto de movilidad humana, según la Organización de Naciones Unidas, se refiere a la movilización de personas de un lugar a otro en el ejercicio de su derecho a la libre circulación, ya sea motivada por razones voluntarias o forzadas para permanecer en el lugar de destino.
Alaniz Pérez, doctor en Derecho y Globalización, indicó: “Los procesos de movilidad humana nos hacen pensar que las transformaciones recientes en los corredores migratorios de las Américas y en la gobernanza han llevado a que algunas ciudades se consoliden como puntos nodales. Es decir, no ocurre solamente en las fronteras, sino en las urbes donde los migrantes transitan, se establecen y construyen nuevas formas de vida cotidiana”.

Ejemplo de ello, añadió, es Ciudad de México, donde se ha observado en los últimos años el incremento de la población migrante en tránsito y asentamiento, la diversificación de los perfiles migratorios, el aumento de albergues y espacios de atención, así como la presencia de campamentos y nuevos territorios de movilidad.
Francesc Xavier Medina Luque, investigador de la Universidad Abierta de Cataluña, participó desde España en la sesión dedicada al tema “Conceptos clave para comprender las intersecciones entre culturas alimentarias, movilidad humana e interculturalidad en las ciudades”.
El director de la Cátedra UNESCO de Alimentación, Cultura y Desarrollo señaló que delimitar las fronteras en torno a los consumos alimentarios es una tarea compleja, pues lo que se conoce como comida tradicional (memoria colectiva) asume nuevas perspectivas y simbolismos con la llegada de migrantes, logrando una hibridación de consumos y territorios alimentarios.
El también presidente de la Comisión Internacional de Antropología de la Alimentación y la Nutrición detalló que los migrantes, como agentes de cambio social, llevan al nuevo sitio de residencia aquellos alimentos que consideran indispensables, pero al regresar a sus localidades introducen el gusto por el consumo de determinadas comidas a las cuales se acostumbraron en el extranjero, creando nuevas hibridaciones y gustos.
El director de investigación en la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad Abierta de Cataluña dijo que vivir trasnacionalmente significa una multiplicidad de pertenencias, pues el migrante construye su identidad y la renegocia constantemente, de ahí que el lugar de origen y los nexos con él son reelaborados, reconstruidos y reimaginados desde la distancia.
Tiana Bakic Hayden, investigadora de El Colegio de México, comentó que los sistemas alimentarios han dependido históricamente de las personas en movilidad y se transforman a partir de sus prácticas de consumo. En Ciudad de México esto se refleja en sitios clave como La Merced o la Central de Abastos, donde llegan productos provenientes de todo el país y cada vez es más visible la presencia de migrantes internacionales.
En la sesión, moderada por Lilia Teresa Rivero Weber, investigadora del PUEC, Bakic Hayden, profesora del Centro de Estudios Demográficos y Ambientales, precisó que los lugares por los que se mueven los migrantes pueden ser divididos en activos (supermercados, tienditas, puestos de comida callejera, albergues de paso, buenos samaritanos) o fijos (albergues de larga estancia, casas o cuartos alquilados y comedores comunitarios).
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