Comida reconfortante, la de tu abuela

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Rubén Armendáriz

Los alimentos reconfortantes son aquellos que brindan un valor nostálgico o sentimental, y pueden caracterizarse por su alto contenido calórico, alto nivel de carbohidratos o preparación sencilla. La nostalgia puede ser específica de un individuo o puede aplicarse a una cultura. Claro que esa expresión no suena tan distinguida, como es el caso de comfort food. Pero es una traducción mejorada.

Existe un término que engloba todas estas sensaciones y que nos habla de esa comida que nos calma, que nos reaviva cuando más lo necesitamos. Esa receta que nos devuelve a la infancia o la que nos ayuda a combatir la nostalgia.

Sí, hablamos de confort food, un concepto que se remonta a los años 70 pero que siempre ha estado ahí: es la cocina que te alegra el alma, que te lleva a lugares y no sólo eso, sino que te hace viajar en el tiempo.La comida de la abuela', un proyecto gastronómico marbellí al que seguir la pista

Apuesta por platos simples, caseros y por recetas tradicionales, de la nona, las de toda la vida. Se trata de un regreso a lo básico, recuperando la cultura gastronómica y el recetario que se van transmitiendo dentro de cada familia, de generación en generación.

Los bardos que insisten en vender la idea nos dicen que se trata de la comida que te alegra el alma, la receta secreta de tu abuela, ese preciso plato que necesitas en un mal día, es la comida casera, de calidad, que nos ayuda a reconocernos cómo y quiénes somos y, a veces, hasta nos devuelve a nuestros orígenes y la que nos hace ser, en parte, quienes somos.

Hay una escena de la película Ratatouille en la que empatizamos con Anton Ego (dicen que abuelo de Víctor Ego Ducrot, dicen…claro) y así entendemos que la mejor forma de llegar al estómago es a través del corazón.

Otros dicen que se trata de la cocina nostálgica, que despierta emociones. Pero más allá (o más acá) de ello, es un concepto culinario que ha creado tendencia y que tiene tantos defensores como detractores.

Comfort food o alimentos reconfortantes es un término que comenzó a usarse en Estados Unidos, con el advenimiento de este siglo.

Tras la crisis financiera de 2008, muchos buscaron una sensación de seguridad y tranquilidad, y la encontraron justamente en torno a las mesas con alimentos reconfortantes. Y así se convirtió en una válvula de escape, mucho más barata y sabrosa que una sesión con un psicoanalista.

Todo lo que puedes hacer con los garbanzos además del cocidoLos platos que honran este término serían las cremas de verduras, las sopas tradicionales, como la de ajo, los caldos preparados a fuego lento, las legumbres estofadas, ratatouille, guiso de garbanzos o de lentejas, y con arroz…Y los postres, como el arroz con leche, las natillas o las distintas variedades bizcochos.

Es más: es un movimiento reivindicativo de los sabores reales, de la manteca, la leche fresca, el punto de miel, especias como la canela….

¿Se acuerdan de los sabores reales? Pongan a funcionar su olfato, el sentido más instintivo.

Es que estos platos y alimentos de la alimentación confortable tienen un denominador común: poseen el mismo poder emocional de los perfumes.

Un aroma o un sabor determinado pueden llevarte a un estado emocional concreto. Los aromas van directamente al sistema límbico, que es la parte más primitiva del cerebro. Es el lugar donde se procesan las emociones y la memoria.

Pero uno no puede estar en un estado confortable sin que lleguen los terroristas y nos digan que un 60% de este tipo de comida no es saludable y que erróneamente se utiliza creyendo que va a aliviar sentimientos negativos. Posiblemente sean fake news lanzadas por alguna cadena de hamburgueserías.

Un nutricionista puede decirnos que la mezcla de alimentos no saludables cargados de carbohidratos, grasas y sal, pueden proporcionar un placer momentáneo y efímero.

Esto ocurre porque hay una liberación de dopamina, neurotransmisor encargado de regular nuestro sistema de placer, como ocurre con el chocolate y los dulces.

Nos dicen que esa sensación de alivio se da únicamente por la mera distracción de paladear ante la consistencia cambiante de esos alimentos.

Quizá no sirvan sino para engordar, dice el nutricionista. Lo que nos queda, entonces, es elegir las comidas tradicionales con menos calorías, pero no privarnos de ellas: la verdad, nos hace sentir bien.

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