El vino de los Papas

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Las antiguas «vigne» de los barrios ribereños de Roma representan una época dorada de la ciudad (entre los siglos XV y XVIII) en la que las zonas pegadas al río Tíber no eran avenidas de piedra, sino terrenos agrícolas exuberantes y residencias de recreo de la nobleza y el clero. Un texto tomado del sitio Biblioteca Gonzalo de Berceo.

El término «vigna» en la Roma renacentista y barroca no solo significaba un campo de uvas; describía una finca suburbana que combinaba la producción de vino con jardines, huertos y una pequeña villa de descanso.

Las principales zonas de «vigne» que existían en los barrios que hoy tocan el Lungotevere se concentraban en tres puntos clave:

Las Vigne de Trastevere (Al sur del Vaticano)

El actual barrio bohemio de Trastevere, especialmente en las laderas que suben hacia la colina del Janículo (Gianicolo), estaba cubierto de viñedos fértiles.

La Vigna de la Farnesina: La actual Villa Farnesina (junto al Lungotevere della Farnesina) era originalmente una espectacular finca con viñedos que llegaban hasta la misma orilla del agua, propiedad del banquero Agostino Chigi.

La Vigna de Miguel Ángel: Cerca del antiguo convento de San Pietro in Montorio, varias familias nobles y cardenales tenían fincas productoras de vino cuyos terrenos descendían directamente hacia las zonas bajas del río.

Los Prati di Castello (Al norte del Vaticano)

Lo que hoy conocemos como el elegante barrio de Prati (frente al Lungotevere Prati y Lungotevere Castello) fue durante siglos una llanura aluvial verde conocida como los Prati di Castello (los Prados del Castillo).

Propiedad papal: Estos prados eran pantanosos pero muy fértiles. Estaban divididos en huertos y extensas «vigne» administradas por los canónigos de la Basílica de San Pedro.

El vino de los papas: De aquí salía gran parte del vino común que consumían las clases bajas del Vaticano y del barrio del Borgo. Todo este paisaje agrícola desapareció por completo después de 1870, cuando la zona se urbanizó para convertirse en el nuevo barrio residencial de la capital italiana.

La zona de Ripetta y Tor di Nona (Frente al Vaticano)

En la orilla opuesta del río, donde hoy corren el Lungotevere Marzio y el Lungotevere Tor di Nona, la densidad urbana de la antigua Roma terminaba abruptamente en un paisaje semirrural.

Espacio para el comercio: Aunque había viñas de producción local, esta ribera destacaba porque allí se ubicaban los almacenes y los embarcaderos donde desembarcaba el vino traído desde el norte de Italia (el puerto de Ripetta).

¿Por qué desaparecieron?

En la década de 1870, Roma sufrió inundaciones catastróficas que sepultaron la ciudad bajo el agua del Tíber. Para salvar la capital, el nuevo gobierno italiano tomó una decisión drástica: expropiar todas las tierras agrícolas ribereñas, demoler las antiguas estructuras y construir los gigantescos muros de contención de piedra que hoy forman los Lungotevere. Con esa megaobra de ingeniería, las idílicas viñas del Tíber se extinguieron para siempre, quedando relegadas a la toponimia local y a los museos.

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