“Que los pobres coman pan y los ricos mierda, mierda”

29

En ocasión de cumplirse recientemente el Día de la Soberanía Alimentaria, el pasado 16, la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) publicó un comunicado haciendo referencia al título de la canción Que la tortilla se vuelva –también conocida como La hierba de los caminos–, escrita por el cantautor español Chicho Sánchez Ferlosio, referente de la resistencia antifranquista. La versión de Víctor Jara y del grupo chileno Quilapayún la convirtió en un himno latinoamericano.

Dice el documento…

La expresión “dar la vuelta a la tortilla” funciona como una metáfora popular de inversión de las jerarquías: se cambia de raíz una situación injusta, como cuando al cocinar se gira la tortilla para que el calor llegue al otro lado. La imagen culinaria nos recuerda que cada 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Alimentación –para algunos– y el Día de la Soberanía Alimentaria –para otros–.

El Día Mundial de la Alimentación fue establecido en 1979 por la FAO con el propósito de combatir el hambre y la desnutrición y promover la seguridad alimentaria. Sin embargo, la realidad de nuestro país y del mundo muestra que estamos lejos de alcanzar esos objetivos.

En 1996, la Vía Campesina impulsó el concepto de “soberanía alimentaria” como una respuesta crítica y una resignificación del enfoque dominante. Mientras la seguridad alimentaria se concentra en garantizar acceso físico y económico a los alimentos, la soberanía alimentaria va más allá: propone decidir cómo se produce, quiénes producen y bajo qué modelo social y ecológico. Defiende el acceso de campesinos y comunidades a la tierra, el agua, las semillas nativas y la biodiversidad, promoviendo justicia social y cuidado ambiental.

El verso más crudo de la canción expresa un deseo de justicia social: que quienes hoy padecen hambre tengan pan, y que quienes concentran el poder económico y político enfrenten las consecuencias de un sistema que excluye y enferma. Es una provocación poética que desnuda la desigualdad estructural.

En nuestra FPyCS de la UNLP, desde 2004, funciona la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria, desde la cual dictamos el Seminario Interdisciplinario de Soberanía Alimentaria para Periodistas y Comunicadores. Un espacio para comprender, narrar y transformar los sistemas alimentarios desde una perspectiva crítica, latinoamericana y comprometida con los derechos humanos.

Para que, algún día, “los pobres coman pan y los ricos mierda, mierda”.

En tanto, y según consignó Infocielo, de la ciudad de La Plata, la UNLP impulsa la soberanía alimentaria con ciencia y producción local.

Sostiene ese medio bonaerense…

En el Día Mundial de la Soberanía Alimentaria, la universidad platense ratifica su modelo de gestión pública. Con plantas sociales, agroecología y ferias de comercio justo, garantiza alimentos de calidad para la comunidad y sus estudiantes.

En el marco del Día Mundial de la Soberanía Alimentaria, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) ratificó su modelo de gestión institucional, el cual pone el conocimiento científico y la producción pública al servicio directo de las necesidades comunitarias. Frente a un contexto nacional y global complejo en materia de acceso a la nutrición de calidad, la casa de estudios platense asume un rol activo para defender el derecho del pueblo a decidir qué produce, cómo lo produce y qué consume.

El concepto impulsado por la universidad va más allá de la seguridad alimentaria tradicional, orientándose hacia la autodeterminación productiva y el desarrollo de métodos sostenibles. A través de un entramado que combina investigación aplicada, docencia y presencia territorial en el cinturón hortícola platense, la UNLP materializa la soberanía alimentaria mediante proyectos concretos que vinculan directamente las aulas y laboratorios con los sectores vulnerables y los pequeños productores.

La Planta PAIS y el valor de la producción pública a gran escala

Uno de los ejes fundamentales de este esquema es la Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS), ubicada en la Estación Experimental Julio Hirschhörn de Los Hornos. Sostenida con fondos propios de la universidad, esta fábrica deshidratadora posee una capacidad real de elaboración de 150 mil raciones diarias de comida. Su funcionamiento resulta estratégico no solo para hacer frente a emergencias sociales o ambientales, sino también para dinamizar la economía regional a través del intercambio con productores locales.

La materia prima proviene mayoritariamente de las hectáreas productivas de la propia universidad y del canje de excedentes de cosechas locales, como el tomate, que luego son transformados en guisos deshidratados. Actualmente, en articulación con el Consejo Social, la planta distribuye más de 12 mil raciones mensuales a comedores comunitarios de la periferia platense y 3 mil raciones semanales para las viandas del Comedor Universitario. Asimismo, funciona como una fábrica escuela donde estudiantes y graduados de Nutrición realizan sus prácticas profesionales.

Transición agroecológica e innovación para el sector productivo

Para garantizar la sustentabilidad en la producción agrícola, la universidad promueve el desarrollo de insumos biológicos a través de la Biofábrica Escuela, inscripta en el registro provincial ReBio. Este espacio agroecológico, instalado también en Los Hornos, se enfoca en la elaboración de biofertilizantes y biopreparados naturales orientados a reemplazar los insumos sintéticos comerciales, cuyos elevados costos suelen impactar negativamente en la economía de la agricultura familiar.

La Biofábrica opera bajo una lógica de diálogo de saberes: los productores de la zona aportan especies vegetales como ortiga y cola de caballo para la formulación de protectores contra plagas, recibiendo a cambio los bioinsumos finalizados. Este intercambio virtuoso no solo abarata los costos operativos del sector hortícola, sino que además promueve prácticas saludables que cuidan tanto la salud de los trabajadores de la tierra como la de los consumidores finales.

Circuitos cortos de comercialización y consumo responsable

Con el objetivo de acercar de forma directa la producción con la mesa de las familias, la UNLP acompaña desde hace más de dos décadas diversas redes de comercialización justa en la región. Entre ellas destaca La Justa, una red que conecta a la agricultura familiar periurbana con los vecinos, así como las tradicionales ferias Manos de la Tierra y La Veredita, instaladas periódicamente en predios universitarios con alimentos frescos y productos de la economía social.

Estas iniciativas permiten eliminar la intermediación especulativa en las cadenas de distribución, asegurando precios accesibles para la población y retribuciones equitativas para los agricultores locales. De este modo, se fortalece el tejido social del cordón productivo de La Plata y se consolida un sistema alimentario de cercanía, saludable y profundamente vinculado a la identidad territorial.

Alimentación de calidad y nutrición para la comunidad estudiantil

El compromiso de la institución se extiende hacia el interior de la propia comunidad universitaria mediante la política socioeducativa del Comedor Universitario. Este espacio garantiza menús diarios equilibrados y accesibles, diseñados y supervisados rigurosamente por equipos de nutricionistas y bromatólogos que certifican la inocuidad, manipulación e higiene de cada preparación ofrecida a los jóvenes.

Las opciones gastronómicas toman como referencia las Guías Alimentarias para la Población Argentina, adaptando las necesidades calóricas a las exigencias de la vida académica. De esta manera, la UNLP cierra un círculo integral donde la ciencia, la tierra, la producción social y la salud se articulan para defender la soberanía alimentaria en todas sus dimensiones.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.