Si “lo que mata es la calor”, entonces un sánguche de huevos con pepinillos

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Se lo afanamos a Breana Lai Killeen, y con fotografía de Brie Goldman, del sitio Food & Wine, para ustedes…

Los sándwiches de ensalada de huevo son clásicos para el almuerzo, y éste lleva lo familiar a un nuevo mundo. En lugar de depender únicamente de la mayonesa para darle un toque de sabor, esta versión se centra en la textura y el contraste: huevos machacados esponjosos, pepinillos crujientes, cebolletas y eneldo fresco. El resultado es una ensalada de huevo ácida que se siente a la vez nostálgica y moderna.

La técnica clave aquí es machacar los huevos con un machacador de papas en lugar de picarlos con un cuchillo. Puede parecer un detalle insignificante, pero marca una gran diferencia. Las yemas se mezclan a la perfección con la mayonesa y la mostaza de Dijon, creando una base cremosa, mientras que las claras se deshacen en trozos tiernos e irregulares que le dan cuerpo a la ensalada sin resultar pesada. Los pepinillos en vinagre aportan acidez y un toque crujiente, contrastando con la riqueza y manteniendo cada bocado vibrante.

El pan de molde es el acompañamiento ideal: suave, ligeramente dulce y lo suficientemente esponjoso como para acunar el relleno sin robarle protagonismo. Para un toque extra de placer (y un toque de dramatismo), se introducen huevos pasados ​​por agua cortados por la mitad dentro del sándwich, revelando su centro dorado al cortarlo.

Ya sea servido entero o sin corteza para un toque de sándwich de té, este sándwich demuestra que incluso los clásicos más sencillos tienen espacio para sorprender.

¿Cuál es el mejor pepinillo para este sándwich?

La elección de los pepinillos es más importante de lo que crees. Busca pepinillos con un crujido firme y una acidez limpia; los pepinillos demasiado ácidos o de un verde neón pueden opacar el sabor de los huevos o decolorar la ensalada.

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