La apología del cornalito, primo pequeño del pejerrey
Y que sean fritos, por supuesto, desde una receta que es la más fácil de todas las que ustedes puedan imaginar, y para disfrutar después de un verdadero manjar, pese a las modas que poca entendederas poseen y al silencio de los parlanchines sobre comidas y escabios.
Se no ocurrió contar esta historia porque, de casualidad, los ojos nuestros se posaron sobre un texto que el colega Mirko Racovsky hace muy pocos días publicó en el diario Infobae. Y nos dijimos será posible que nada hayamos escrito por acá, aún, acerca del tan noble pescaíto, que, como si por sí mismo no bastara para estar presente en estas líneas, es primo hermano de nuestro editorialista, que se hace llamar El Pejerrey Empedernido.
Y viajamos hasta la Revista Puerto, que hace ya un tiempo escribió…
Todavía no ha amanecido y las luces de la ciudad iluminan el contorno de la bella costa marplatense. Mientras algunos duermen plácidamente y otros recién se acuestan luego de una larga noche de verano, en la banquina chica un grupo de hombres ya está listo para un nuevo día de trabajo. Son los pescadores de la lancha María Marta, que nuevamente nos darán la posibilidad de internarnos en el mar para descubrir cómo se mueve una especie muy conocida en cuestiones gastronómicas, el cornalito. En la pesquería de cornalito pocas cosas han cambiado en cuarenta años: se pesca con los mismos métodos, el recurso sigue careciendo de importancia comercial y lo que se sabe sobre sus características biológicas es lo mismo que hace cuatro décadas: prácticamente nada.
El cornalito forma parte del grupo de los peces pelágicos de tamaño pequeño a mediano que proporcionan la base para pesquerías locales menores, muchas veces artesanales, en distintos puntos del litoral. Pertenece, al igual que los pejerreyes, a los denominados aterinópsidos. El término “cornalito”, en la Patagonia, se usa también para denominar a los juveniles de otros pejerreyes.
La temporada típica de pesca se extiende entre los meses de marzo y agosto / septiembre, coincidiendo con el momento de desove. Para localizar el cardumen se utiliza un farol del tipo buscahuellas, cuya luz ejerce una gran atracción sobre estos peces haciéndolos saltar delante de ella. Es entonces el momento de disponerse a la pesca. El cornalito ha sido capturado tradicionalmente con red de cerco y, en tiempos más recientes, también con redes de arrastre de media agua por las embarcaciones de rada.
Ahora nuestra receta…
Necesitamos medio kilo de cornalitos frescos, limpios y lo más escurridos posible. Abundante harina. Sal y pimienta. Limones jugosos y aceite vegetal (el de girasol resulta perfecto.
Sazonamos la harina con sal y pimienta. Pasamos por ella a nuestros geniales cornalitos, a quienes una vez una ocurrente joven de bien querer denominó chabones del mar, y luego los freímos en el aceite que pela…Listos, con jugo de limón y unos consabidos vasos de vino refrescado…
¡Y a vuestra salud!
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