De osobuco al Malbec, la empanada de las pampas

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Mucho más de los médanos que del mar de tierra y pasto que fuera ranquel y tiene en su Radiografía del tan grande como polémico ensayista don Ezequiel Martínez a una de las mejores reflexiones sobre este extraño país llamado Argentina, porque claro, ese mar de tierra y pasto llega hasta el mar y allí con el tiempo….bien, alto, ya llegaremos; porque lo nuestro es la empanada, esas empanadas…

Fueron dos variedades con masas de idénticas cualidades por textura, punto y horneado; aunque con diferentes rellenos: las unas fueron de osobuco al Malbec, las otras de bondiola braseada, que es una técnica el braseado, de cocción de carnes (y no sólo) con otros elementos, como vegetales por ejemplo, y en dos pasos. El primero sin líquidos, casi un salteado, y el segundo con caldos o alcoholes, que pueden ser cervezas, vinos, coñacs o…ron añejo, prueben con esa posibilidad.

Las de bondiola nos hicieron relamer, pero vamos a detenernos en las primeras, las de osobuco al Malbec, ya que se trató de una alternativa de excelencia, con las carnes tiernas, de humedad y consistencia justas, sales y picores en equilibrio. En Tomate no somos justamente de sí fácil, pero las que referimos se merecen todo los elogios, por justas razones.

Ustedes se estarán preguntando, aja que interesante pero no sería mejor o más oportuno si también nos cuentan algo del dónde y el cuándo…Nada de ansiedades por favor, que  la ansiedad nos distrae y nos lleva hasta Homero Manzi: Fuimos abrazados a la angustia de un presagio por la noche de un camino sin salidas, pálidos despojos de un naufragio, sacudidos por las olas del amor y de la vida

Así que entonces, esas aventuras del bien comer acontecieron en un paraje de playa muy conocido, al sur de Villa Gesell. De Mar de las Pampas se trata, paquetísimo, cool que le dicen ahora, entre médanos que no se mueven gracias a los pinares hace mucho trasplantados; y el mesón donde las vivimos es Olivas del Sur, El Lucero y Mercedes Sosa (Centro Comercial), teléfono 02255-454010, @olivasdelsurk en Instagram.

Bello restaurante y muy bien atendido, con familiaridad, en un entorno de playa vacacional onda Netflix, por definirlo de alguna manera al paraje, que como en otros escenarios marítimos y veraniegos de la costa atlántica bonaerense – como siempre existen las excepciones –, adolece de grave falta de identidad gastronómica.

Tema ese merece más despliegue – algunos textos de Tomate lo han tratado y seguiremos haciéndolo – pero en síntesis: resulta enervante comprobar que por eso lares se comen más milanesas y ravioles que pescados y mariscos; es la Argentina absurda, en la que, con un litoral marinero de miles de kilómetros, casi es una rareza encontrarse con un chiringuito de mesas y barras pescadoras.

No se los halla en plena temporada estival, para qué buscarlos en abril, que fue cuando nos deleitamos en Olivas del Sur.

Hasta la próxima.

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