Un viaje al origen del café colombiano

699

Antes de continuar leyendo, te invitamos a que te sirvas una taza de un buen café, porque si de algo estamos seguros, es que este viaje se disfrutará mejor en compañía de café de origen colombiano.

Ahora que ya estamos listos, vamos con un poco de historia sobre uno de los productos más consumidos a nivel mundial, después del agua y el té.

En Colombia, nuestros paisajes de montañas y cafetales logran sumergirnos en un mundo de aromas, texturas y sabores que acompañan la tradición de las regiones cafeteras del país. Para empezar esta aventura de ir al origen del café colombiano, es clave que conozcamos cómo este producto llegó al país. Remontémonos al siglo XVIII, cuando los padres jesuitas introdujeron el elixir mágico con el que se impulsó de manera indirecta la caficultura nacional, ya que según cuenta la leyenda, hubo un sacerdote en Norte de Santander que imponía a sus feligreses, como penitencia, sembrar café.

Los años fueron pasando y los cultivos creciendo, el emprendimiento no se hizo esperar y en 1835 se registraron los primeros sacos que se exportaron al exterior, desde el departamento de Norte de Santander. Un gran inicio para dar a conocer el café de Colombia al mundo.

Contagiados por seguir avanzando y motivados con la idea de conquistar países con el sabor del café colombiano, en 1870 las exportaciones aumentaron de unos sesenta mil sacos a seiscientos mil sacos, hecho que logró sentar un precedente para evaluar la capacidad exportadora del país.

Llega 1927 y se da la necesidad de agremiar a los caficultores nacionales para representarlos y velar por sus derechos; es así que se crea ese mismo año la Federación Nacional de Cafeteros, reconocida en su momento como la ONG más grande en el mundo.

El impulso de posicionar el café de Colombia y empezar a destacarlo por sus propiedades y alta calidad trazó la ruta para que, en 1938, con el objetivo de tecnificar y mejorar los procesos de sembrado en las plantaciones, se fundara el centro de investigaciones CENICAFÉ.

Este recorrido es una suma generacional de conocimiento y calidez; son 300 años que han pasado en este punto en los cuales se ha reforzado la importancia de compartir una taza de café de origen con aroma, cuerpo y mucho sabor.

Así es, un reconocimiento que además de sentirse en cada café que tomamos, se complementa con tener en la actualidad el sello de Indicación Geográfica Protegida – (IGP) otorgado por la Comisión Europea. Denominación que reafirma que tenemos un producto de muy alta calidad.

Actualmente se puede decir que este resultado es gracias a tener un proceso de producción tecnificado, al igual que condiciones naturales como la altitud, latitud y temperatura ideal que permiten obtener el mejor café suave del mundo.

Un viaje por cuatro regiones con perfiles de taza para todos los gustos

Esta bebida no solo acompaña, sino que energiza el alma, por estas razones nuestro café tiene orígenes únicos, y perfiles de taza que podemos identificar en diferentes regiones de nuestro país.

Andes Occidentales – Antioquia

En esta incursión cafetera, nos trasladamos al departamento de Antioquia, en los Andes Occidentales Colombianos, el cual nos ofrece un café con aroma afrutado, acidez media, con un cuerpo medio balanceado que se caracteriza por ser una bebida suave con notas dulces y un aroma ligeramente afrutado y herbal. Un poco técnico, verdad, pero de esto se trata: que podamos identificar ese café que a la larga se podrá convertir en nuestro favorito.

Andes Orientales – Santander

En esta parada, en los Andes Orientales Colombianos, nos encontramos en la tierra comunera, que nos ofrece un café con aroma pronunciado, acidez media, y con un cuerpo medio balanceado que se caracteriza por ser una bebida con notas herbales. Perfecta para acompañar cualquier momento del día.

Macizo Colombiano – Cauca

El departamento del Cauca, en el Macizo Colombiano, una tierra ancestral y de múltiples riquezas naturales, nos ofrece un café con aroma pronunciado. Este se complementa por tener acidez media alta, un cuerpo medio suave. Son las características de una bebida sedosa y dulce con notas afrutadas y aromas fuertes acaramelados.

Macizo Colombiano – Huila

Para finalizar nuestro recorrido, si te gustan los aromas muy fuertes del café, en el departamento del Huila los puedes encontrar. Además de tener una acidez media alta, con un cuerpo medio balanceado, se caracteriza por ser una bebida suave balanceada.

Así, nuestro viaje termina…

Texto tomado del sitio Procolombia.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.