¿Y esta?…Las papa pizzas…
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Pizzas de papas: Un aperitivo delicioso que siempre triunfa.
¿Has probado alguna vez las pizzas sin amasar? Crujientes por fuera, suaves por dentro y con un irresistible sabor a pizza, estas pizzas de papas son una idea deliciosa y ligera, ideal para cualquier ocasión: aperitivos con amigos, un bufé o simplemente una cena rápida y deliciosa. Una forma ingeniosa y creativa de transformar dos simples patatas en una pequeña obra maestra horneada.
Ingredientes (para unas 10 pizzas)
Dos papas medianas (preferiblemente de pulpa amarilla y firme). 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Sal al gusto. Pimienta negra al gusto. 1 cucharadita de pimentón dulce. 1/2 cucharadita de ajo en polvo. 1 cucharadita de tomillo seco
Para el aderezo: 90 g de salsa de tomate (sazonada con una pizca de sal y un chorrito de aceite). 100 g de queso fresco (como mozzarella o scamorza). Unos tomates cherry, en rodajas. 1/2 pimiento, cortado en tiras finas. Orégano seco al gusto. Perejil fresco picado para decorar
Entonces…
Comience lavando bien las papas con agua fría. Si lo prefieres, también puedes pelarlas, pero quedarán aún más rústicas y crujientes con la piel. Córtalas en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor, procurando que tengan un grosor uniforme para que se cocinen de manera homogénea. Sazona las rodajas.
En un bol pequeño, mezcla el aceite de oliva con la sal, la pimienta, el pimentón dulce, el ajo en polvo y el tomillo seco. Unta generosamente ambos lados de las rodajas de papa con esta mezcla. Esta aromática combinación le dará a las pizzas un aroma irresistible, incluso mientras se hornean.
Coloca las rodajas en una bandeja de horno forrada con papel vegetal, sin que se superpongan. Hornea en un horno precalentado a 180 grados durante 25 minutos, dándoles la vuelta a la mitad del tiempo. Deben quedar ligeramente doradas y tiernas por dentro: serán la base de tu pizza.
Una vez horneadas, cúbrelas con una cucharadita de salsa de tomate, un poco de queso rallado o en cubos, rodajas de tomate cherry y unos trocitos de pimiento. Añade una pizca de orégano para darles un toque clásico de pizzería.
Vuelve a meterlas en el horno durante 10-15 minutos más, a 180 grados, el tiempo justo para que el queso se derrita y los sabores se integren. Las pizzas estarán listas cuando empiecen a formarse una costra dorada por encima…
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