Doña Vinagreta enseña que una ensalada no se improvisa

197

Acordaran ustedes con nosotros que cuántas veces la ensalada llega a la mesa entre apuros y, por consiguiente, para nada aconsejables improvisaciones.

También que son varias las prescripciones, que sean ellos o ellas los encargadas del procedimiento hojas, frutos y brotes, todos cumplimos y sin chistar, y sin saber siquiera si los tales cánones gozan de fundamento alguno o son consecuencias de simples pareceres o tradiciones de familia.

Por ejemplo: si después de lavados, los vegetales no se escurren bien pero bien escurridos, estaríamos incurriendo en pecado capital.

En lo posible, que los de hoja sean cortados lo menos posible y nunca con cuchillo; sí con las manos, con las misma manos que finalmente mezclaremos sobre ellos el aderezo que decidamos.

Prepararla en cuenco o ensaladera grande, pues a la dama de gracia y encanto le asientan de perillas los continentes amplios…y podríamos continuar con algunas otras proposiciones pero no, ahí las dejemos, libradas a la imaginación de nuestros lectores.

Ahora sí al meollo de la cuestión, al menos de este texto. Se llama Vinagreta y quizás sea la mejor de las sazones por nuestras ensaladas, al menos para las de hojas.

Y consiste en lo siguiente

Batir sin fervor pero con encanto dos cucharadas de mostaza a la Antigua o al estilo de Dijon – sin dudar recomendamos las de la marca Arytza – con otras dos cucharadas de vinagre, y que sea de vino tinto.

Si interrumpir el lento batido, añadir de a poco el contenido de seis cucharadas del mejor aceite de oliva que les sea posible, y mantener el movimiento sin apuro, hasta que la emulsión alcance su punto justo de espesor y cremosidad.

Entonces sí probarla y si os place, ajustarla en sal y añadirle pimienta (negra y recién molida si la hubiere en casa), más unas pocas hojas que son breves además, de tomillo fresco; hierba esa que como la salvia son de fácil cultivo hogareño, incluso en los balcones.

Tal cual ya señaláramos, se trata de una vinagreta óptima para toda ensalada de hojas, muy especialmente para las de berros, endivias y radiccio.

Se trata de una perla de la cocina casera que requiere estar pronta incluso antes de disponer y lavar los vegetales.

Se puede conservar en frasco cerrado y lugar fresco, en la heladera por supuesto; y como anunciamos en el título de esta nota, demuestra que las ensaladas no se improvisan a la bartola.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.