Buenos Aires, pizzas e historias

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Buenos Aires tiene miles de rituales propios, pero pocos tan profundos como el de la pizza. Su historia en la ciudad no comenzó en un gran local de Avenida Corrientes, sino en las calles polvorientas y los hornos humildes de La Boca, a fines del siglo XIX. Así cuenta el sitio en redes Buenosairesanfitriona, del cual tomamos parte de este texto.

Allí, entre inmigrantes genoveses recién llegados, se amasó la primera versión porteña de la pizza.

El protagonista fue Ricardo Ravadero, un inmigrante genovés que se transformó en uno de los primeros vendedores callejeros de pizza en Buenos Aires.

Montaba su preparación sobre caballetes de madera, donde colocaba un tacho metálico con tapa cónica, que mantenía las pizzas calientes mientras las ofrecía a los vecinos del barrio. Una porción bien hecha, servida en la vereda, fue, literalmente, la primera manera en que los porteños compraron y comieron pizza en Buenos Aires.

Poco después, en 1893, llegó desde Génova otro nombre clave: Agustín Banchero, quien abrió la panadería Riachuelo junto a su hijo Juan en la calle Olavarria, también en La Boca. Allí vendieron las primeras versiones locales de pizza «de mostrador», y más tarde surgió la fugazza con queso, una creación que se convertiría en emblema nacional.

Riachuelo no era aún una pizzería, pero si fue el primer lugar fijo y conocido donde se comercializó pizza de manera estable en el territorio porteño.

Aunque la primera pizzería oficial de la Ciudad de Buenos Aires (Pin Pun en Avenida Corrientes) data de 1927, la venta de pizza llevaba más de cuarenta años circulando en las calles y panaderías de La Boca.

Por su parte, el sitio oficial de la Ciudad de Buenos Aires nos recuerda:

A fines del siglo XIX, la familia Banchero llegó a la Argentina desde el pueblo de Recco, Italia, y se instaló en el barrio de La Boca. Allí abrió una panadería. En 1932, los Banchero decidieron inaugurar una pizzería y comenzó la aventura. Hasta el día de hoy es considerada un hito en la historia de la gastronomía ciudadana porque allí se inventó la fugazzeta, un cruce entre fugazza con cebolla y fugazza con queso. Una receta que ya forma parte de la oferta de todas las pizzerías tradicionales. Además, Banchero fue lugar de encuentro de personajes entrañables, como el pintor Benito Quinquela Martin, Tita Merello y hasta Eva Duarte de Perón.

Si bien la pizza llevaba décadas vendiéndose en panaderías y tachos callejeros, la Asociación de Pizzerías y Empanadas de Argentina reconoce formalmente a Pin Pun Pizzeria como la pizzería más antigua de la Ciudad de Buenos Aires.

Fue fundada en 1927 en el barrio de Almagro por inmigrantes italianos. A diferencia de los despachos de panadería, nació desde el primer día con el formato y la identidad exclusiva de una pizzería. Por sus tradicionales mostradores de la Avenida Corrientes pasaron mitos de la cultura popular como Carlos Gardel, atraídos por su legendaria pizza de muzzarella «al molde» y sus empanadas fritas.

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