Milangas: primero el sánguche de los tucumanos, ahora parieron los riojanos

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Con todo el amor del mundo para nuestros compatriotas de aquellas tierras bellas, los comprendemos, pero entre bomberos no nos vamos a pisar la manguera. Es todo chamuyo, lo de las milanesas de unos y otros.

El sánguche de milanesa tucumano tuvo y tiene mucha prensa. Lo sabemos y los felicitamos porque hay que rebuscársela para vivir en esta Argentina rota. Pero muchachos…

Y ahora en La Rioja, la hermosa, y la difunden por la vieja Radio Mitre, que cuenta más o menos lo siguiente…¿O solo será verso?

La milanesa a la riojana es una reinterpretación sabrosa de la milanesa clásica: la carne empanada se corona con jamón, queso y una fina capa de salsa de tomate condimentada.

Cómo es la preparación de una milanesa a la riojana

Precalentá el horno a 180°C. Colocá las milanesas en una bandeja sin amontonarlas. Sobre cada una, poné una feta de jamón y otra de queso; luego cubrila con salsa de tomate y espolvoreá orégano, pimentón y ajo en polvo. Horneá 15 a 20 minutos hasta que el queso se derrita y el empanado quede dorado.

Para sumar sabor probá agregar pimientos rojos a la salsa o unas gotas de ají molido si te va el picante. Otra opción es cubrir con papel aluminio durante parte de la cocción para conservar jugosidad. Acompañalas con una ensalada fresca, puré o papas fritas para equilibrar texturas y sabores.

Qué se diferencia la milanesa a la riojana de una tradicional

Originarias de la provincia de La Rioja, estas milanesas no son solo un remix creativo: rescatan tradiciones regionales con ingredientes sencillos. A diferencia de la milanesa común, el agregado de jamón y queso genera una experiencia más cremosa. Por eso la milanesa a la riojana se percibe como una versión más sustanciosa y festiva.

Es un plato versátil: funciona igual en un almuerzo familiar, una reunión con amigos o una cena casual. En invierno reconforta por su calor y textura jugosa; en verano resulta una propuesta sabrosa y sencilla si se acompaña con ensaladas ligeras. No hay momento equivocado para disfrutarla: la milanesa aporta siempre gusto y abundancia.

En fin…Hay que ganarse la vida pero…¡Pobre milanga napolitana, la están choreando…Ja Ja Ja!

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