Los argentinos comen mal y caro, el sector de la alimentación se concentra

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La lógica perversa del capitalismo dependiente y lumpen de la Argentina hace que mientras la dieta de las mayorías se empobrece y achica cada día, las empresas del sector alimentación crecen en su dinámica de concentración.

No vamos a aburrir con reiteraciones estadísticas Con sólo rastrear los principales portales periodísticos del país encontrarán información suficiente sobre aumentos de precios de la canasta básica, retracción del consumo, aumento de la pobreza estructural y subalimentación infantil. Además, y quizás más contundente, es la observación atenta en las bocas de expendio donde se abastecen los dos tercios de la población.

Sin embargo, un artículo aparecido en el diario Ámbito Financiero da cuenta de la siniestra contradicción que anida en el entramado de un país que está roto, tanto en términos económicos, sociales, culturales y sicológicos.

Arcor y Danone aceleran su apuesta: crean una sociedad para comprar empresas y crecer con La Serenísima. Ese es el título del texto que la colega Yanina Otero acaba de publicar y aquí reproducimos.

La nueva sociedad “La Serenísima S.A.” apunta a inversiones y adquisiciones. En el mercado ya hablan de una nueva ola de concentración en alimentos y lácteos.

Arcor y Danone profundizan su integración en el negocio lácteo y crean una nueva sociedad para inversiones y futuras adquisiciones en un mercado cada vez más concentrado.

Arcor y Danone profundizan su integración en el negocio lácteo y crean una nueva sociedad para inversiones y futuras adquisiciones en un mercado cada vez más concentrado.

Dos meses después de quedarse con el control total de Mastellone Hermanos, Arcor y Danone dieron otro paso en su estrategia para el negocio lácteo argentino. Las compañías crearon una nueva sociedad denominada “La Serenísima S.A.”, un vehículo orientado a inversiones y potenciales adquisiciones, en una señal de que la operación cerrada en marzo no era el punto final sino el inicio de una etapa de expansión e integración más profunda.

Según informó la compañía, la nueva sociedad tendrá como objeto “la realización de operaciones financieras y de inversión”, incluyendo la posibilidad de adquirir participaciones en empresas ya constituidas o futuras. El capital inicial será de $30 millones y estará integrado en partes iguales entre Arcor y Danone.

Las empresas se enfrentaron a un escenario en el que ya no es posible trasladar costos a precios con la misma facilidad.

En el mercado, la decisión fue leída como un movimiento con fuerte contenido estratégico. No sólo por la creación del vehículo societario, sino también por el nombre elegido: La Serenísima S.A.

La utilización de la marca más emblemática del negocio lácteo argentino muestra la intención de construir una estructura integrada y con capacidad para avanzar sobre nuevas oportunidades dentro del sector alimenticio (…).

En marzo, Arcor y Danone terminaron de adquirir el 51% de Mastellone que seguía en manos de la familia fundadora y del fondo Dallpoint, tras varios meses de negociaciones, disputas por la valuación y amenazas de judicialización.

La operación terminó de consolidar una relación empresarial que lleva décadas. Arcor y Danone son socios en Bagley Latinoamérica desde 2005 y ya compartían negocios vinculados a Mastellone desde los años noventa, especialmente en yogures, postres y distribución.

La nueva estructura también debe leerse a la luz del contexto que atraviesa la industria láctea. El sector mantiene volumen de producción, pero enfrenta una presión creciente sobre la rentabilidad.

El último balance de Mastellone mostró esa dinámica con claridad: la empresa sostuvo ingresos por $1,88 billones y despachos equivalentes a más de 1.400 millones de litros de leche, aunque cerró el ejercicio con pérdidas superiores a los $65.000 millones.

El problema de fondo es conocido dentro de la industria. Las empresas enfrentan costos productivos, logísticos y financieros cada vez más elevados, mientras el consumo masivo sigue debilitado y limita la posibilidad de trasladar aumentos a precios.

En paralelo, aunque las exportaciones crecieron en volumen, el negocio externo tampoco logra compensar completamente la presión sobre los márgenes, en un escenario marcado por problemas de competitividad y atraso cambiario.

En ese contexto, la búsqueda de escala aparece como una necesidad más que como una opción. La integración entre Arcor, Danone y Mastellone apunta justamente a ganar eficiencia operativa, centralizar decisiones y aprovechar sinergias industriales, comerciales y logísticas.

El esquema también termina de unificar negocios que históricamente funcionaban por separado: leche fluida, quesos y manteca por un lado; yogures, postres y productos funcionales por otro. A eso se suma la red logística de La Serenísima, una de las más extensas del país.

La constitución de “La Serenísima S.A.” abrió además nuevas especulaciones dentro del sector. En la industria creen que el vehículo podría utilizarse para avanzar sobre otras compañías lácteas, operadores logísticos o negocios vinculados al consumo masivo.

La lectura se da en medio de un proceso de concentración en el negocio lácteo. Con consumo débil y márgenes comprimidos, las empresas con mayor espalda financiera empiezan a ganar terreno frente a jugadores medianos o más expuestos al deterioro del negocio.

El movimiento de Arcor y Danone también coincide con un cambio estructural en la producción lechera, donde avanzan modelos más intensivos y tecnificados, con tambos estabulados, automatización y escalas mayores para sostener competitividad.

En ese escenario, la creación de La Serenísima S.A. aparece como algo más que una formalidad societaria. Para el mercado, funciona como una señal de que los grandes jugadores ya empezaron a posicionarse para una nueva etapa del negocio alimenticio argentino, donde la capacidad de integrar operaciones, comprar activos y ganar escala puede ser tan importante como producir.

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