Las estrellas del fútbol argentino que por dinero fomentan comida basura

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El Mundial de la Infamia ’26  ya está entre nosotros, de la mano de una FIFA asociada a Donald Trump, el pedófilo que en complicidad con el genocida Benjamín Netanyahu asesina palestinos, y no solo.

Entre los principales animadores de este megaevento global se encuentra sin duda el astro de los actuales campeones, Lionel Messi, quien acaba de estrecharle la mano a Trump y es socio de la narcomafia anticubana de Miami, encabeza por la familia Mas Canosa.

Es que en su vorágine de transformaciones, el sistema capitalista/imperialista nada deja afuera. En su etapa actual todo es tan solo mercancía, el fútbol, la comida…y podríamos seguir hasta concluir que nosotros mismos ya lo somos: nuestras vidas digitalizadas y sometidas al algoritmo se han transformado en simples productoras de nuevas formas y naturalezas de plusvalía.

Quizás sea esa la lógica desde la cual se pueda comprender el por qué y el cómo del siguiente ejemplo.

El protagonizado por los campeones del mundo y excelentes futbolistas Julián Álvarez, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, contratados por la cadena McDonald’s para promocionar tres nuevas hamburguesas pergeñadas por sus publicistas y expertos en marketing, subidos a la fiebre consumista del Mundial ‘26

Se trata de las siguientes Hamburguesas

La McAllister (carne, queso cheddar blanco, bacon, cebolla, lechuga, tomate y una exclusiva salsa ahumada llamada mequinese).

La McÁlvarez (doble carne, salsa cheddar melt, queso cheddar tradicional, bacon, pepinos, cebolla crispy y salsa Ranch).

Y la McFernández (medallón de pollo crispy, queso cheddar, bacon, lechuga, tomate y salsa Ranch).

Tres nuevos opus de una misma obra, de alimentos en serie (comida chatarra/basura), artificialmente industriales y especializados en la abundancia sin límites de grasas saturadas y conservantes muchas veces de desconocidas o encubiertas composiciones.

La explotación laboral – razón que explica la alta rotación de mano de obra joven -, la segregación racial de los trabajadores  – cerca del 80 por ciento de sus empleados jerárquicos en Estados Unidos son varones blancos – y la inobservancia de las más elementales normas de equidad social y de género en todo el mundo son algunas de las marcas de distinción de esta cadena de productos alimenticios funda en California en 1940 y que en la actualidad explota 40.000 restaurantes en casi120 países.

Se instaló en Argentina en 1986. Hoy cuenta con más de 230 restaurantes, en los que trabajan arriba de 15.000 personas, siendo casi el 85 por ciento de la mismas jóvenes entre los 16 y los 24 años.

El artículo de la colega Cristina G. Bolinches, McDonald’s choca con sus accionistas por su política racial y por el trato de sus proveedores a los animales, publicado por elDiarioAr el 24 de abril de 2022 daba cuenta de los fuertes cuestionamientos que la empresa recibía, incluso por parte de algunos de sus accionistas.

¿Me encanta?: Crítica ideológica al sistema alimentario de McDonald’s es el texto académico de Juliana Huego, de la  Universidad Nacional de San Luis, publicado por el CONICET el 5 de mayo de 2016.

Ya entonces, la académica argentina señalaba…

La comida nutre, comunica y significa, cualidades que la postulan como un objeto de combate ideológico. El objetivo de este trabajo intenta desmontar la operatoria ideológica de la industria alimentaria, puntualmente de la Empresa McDonald’s, en su contribución con la “crisis de civilización” que atraviesa la comida contemporánea. Teniendo en cuenta que la piel/ el cuerpo se (re)produce en términos biológicos y sociales a partir de la comida y la bebida, entendidas como prácticas sociales con carácter histórico, organizamos la expositiva en tres momentos: una breve genealogía de la creación de McDonald’s Corporation, una caracterización de las transformaciones experimentadas por los sistemas alimentarios a de la introducción del capital extranjero en las economías locales para, finalmente, poder develar la efectividad de la fantasía good people, good food, good Neighbor en dicho conflicto político. ideológico.

La comida proporciona sustento, es una forma de comunicar sentimientos y conlleva significados, cualidades que la convierten en objeto de lucha ideológica. Este trabajo intenta desmantelar la operación ideológica de la industria alimentaria —principalmente McDonald’s— y su contribución a la «crisis de la civilización». Considerando que la piel y el cuerpo se (re)producen biológica y socialmente a partir de los alimentos y las bebidas, y viendo estas prácticas como sociales con carácter histórico, organizamos este trabajo en tres partes: una breve genealogía de la creación de la Corporación McDonald’s; una caracterización de los cambios en los sistemas alimentarios debido a la penetración del capital extranjero en las economías locales; y, finalmente, la descripción resultante de la efectividad de la fantasía de «buena gente, buena comida, buen vecino» en el conflicto ideológico y político antes mencionado.

También es interesante recordar a George Ritzer, el sociólogo estadounidense de la Universidad de Maryland, que en su libro The McDonaldization of society (1993) explica como de alguna manera esa corporación aplicada a la producción y comercialización de comida basura/chatarra ha servido en tanto paradigma de deshumanización para el funcionamiento del sistema capitalista en la educación, la salud, la política y la cultura global.

Y añadimos, quizás ese haya sido el peldaño preparatorio para algunos de los rasgos de la actual etapa capitalista que denominamos de la mercancía absoluta: la uberización, que le dicen…

En fin, será que para todo eso sirve el Mundial de Fútbol y sus estrellas de mercado.

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