Qué sabrosura el amorío entre Heráclito y Santa Quina
Nada descubrimos. Ni al gin ni al agua tónica. Mucho menos a la filosofía…por lo de Heráclito de Éfeso, por supuesto. Tampoco caeremos en aquello de él o la mejor.
Sólo fue una tarde de compras. Y todo porque la dueña de nuestra tienda…